
Somos estúpidos la mayoría del año, pero ahora lo somos el doble. Un deseo irrefrenable de autodestrucción y lujuria entran por mis poros, llenando cada sección de mi cuerpo de amor y secreciones amarillentas. Un mundo de colores ennegrecido por la promiscuidad y el polen. Los árboles lloran sobre sus quebradizas cortezas y los jóvenes florecen en una catarsis de hormonas buscando un cómodo lugar para explotar. Abejas excitadas, alergias fulminantes, embarazos prematuros, bienvenida primavera.
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